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27 de Mayo de 2010 - Toledo se vistió de fiesta para celebrar el X Congreso Eucarístico Nacional, un gran acontecimiento para la Iglesia de España. Allí estuvo presente el siervo de Dios Luis de Trelles, nuestro querido Fundador, como testimonio de la fuerza que irradia el divino Sacramento de la Eucaristía para trasformar nuestra vida en demostración de amor y servicio.
Don Antonio Troncos de Castro hizo una breve exposición de la trayectoria del Siervo de Dios, un laico católico, que vivió “tiempos recios”, que diría Santa Teresa y que es un ejemplo para los cristianos de hoy día. El supo dar testimonio de amor y entrega al prójimo, defendiendo a los débiles y marginados, liberando a los que estaban prisioneros y enfermos y promoviendo el culto y la adoración a Jesús Sacramentado.
En las noches de oración y adoración ante el Señor Sacramentado se dejó inflamar del fuego de amor que arde en el divino pecho y percibir el deseo inmenso del Corazón de Jesús de “estrecharnos en un eterno abrazo, encendiendo en nuestra alma, por medio de la frecuente comunión, aquel fuego sagrado que El vino a traer a la tierra y que anhela encender en todos los hombres”.
El Fundador de la Adoración Nocturna Española quiso inculcar en los adoradores ese fuego de amor que ardía en su pecho: “venimos aquí los adoradores nocturnos a asociarnos a Cristo, a inmolar místicamente nuestro corazón con el suyo y ofrecernos a Dios por los pecados nuestros y de nuestros hermanos”.
El testimonio del siervo de Dios junto con el de otros cristianos (Manuel de Lozano Garrido, Teresa Enríquez, La Madre Teresa de Calcuta), mostraron la fuerza que irradia el divino Sacramento para trasformar la vida de los cristianos que cualesquiera circunstancias.
Con ocasión de este evento pudimos visitar Toledo, ciudad monumental y eucarística llena de arte y belleza y regresar con nuevas fuerzas para seguir nuestro camino “alegres en la esperanza”.
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