Un laico católico que vivió encendido en amor a Jesucristo Sacramentado, fundó la Adoración Nocturna en España y puso su vida al servicio de la Iglesia.
Decía: “Somos soldados de Jesús Sacramentado y sólo sabemos hacer lo que hace Jesucristo: pedir al Padre por todos, por la Iglesia, por la paz del mundo, por los pecados, por todos los hombres…”
Si desea ver la biografía completa clicke aquí
- Vida Familiar - Tomo a María y José como ejemplo de familia
- Abogado - Fué llamado el "Abogado de los pobres"
- Político - Defendió sus ideales de justicia, libertad y legalidad
- Periodista - Lucho contra la censura y predicó la libertad de expresión
- Fundador - Fundó innumerables asociaciones de culto entre ellas la adoración nocturna
- Seglar - Luis fué un seglar que puso su vida al servicio del Señor
- Mediador de Canjes - Toda su vida ejercitó la virtud teologal de la caridad
- Su tránsito - Sus amigos y colaboradores notaban su agotamiento
|
Luis de Trelles, Político 
|
"La política y todas las realidades humanas no pueden estar desvinculadas de la fe; al contrario, tienen que militar a favor de la fe” (Luis de Trelles)
|
|
|
 |
El 20 de Agosto de 1819 nace en Viveiro (Lugo-España) Luis Francisco Trelles Noguerol, en el seno de una destacada familia que se había distinguido en su resistencia contra los franceses durante la Guerra de la Independencia. Su padre. D. Ramón Vicente Trelles y Cora, era abogado y hacendado de la localidad. Se destacó en la defensa de la ciudad frente al asalto de los franceses, acontecido en Enero de 1809 y ejerció como primer Alcalde Constitucional. Su madre Doña María Josefa, Noguerol y Leis, era originaria de Lugo, de noble linaje.
La formación de nuestro personaje fue profunda y en ambiente de disciplina y austeridad, se dedicó al estudio de Leyes con gran aplicación y aprovechamiento. Cursó la carrera en la Universidad de Santiago de Compostela, donde impartían sus lecciones eminentes profesores; y coincidió con otros alumnos que más tarde destacarían en el campo de la literatura, de la política y de la vida pública.
Muy pronto Don Luis comienza a ejercer como abogado, primero en su ciudad natal y después en la Coruña, donde ocupará importantes cargos en el ambiente de la jurisdicción militar, obteniendo el nombramiento de Auditor de Guerra de la Capitanía General de Galicia; y ocupando puestos importantes en el campo de la Audiencia y en Tribunales de Exámenes para oposiciones, cuando todavía era muy joven. Lógicamente, ya entonces se interesó por la política, pero fue a partir de 1852, cuando traslada su residencia a Madrid, que Trelles tiene decidido su ingreso en la causa de la actividad pública.
Establecido en la Capital, se relaciona con importantes personajes de la política, que le dispensan gran aprecio, y poco antes de finalizar 1852 es designado candidato gubernamental por el distrito de Viveiro, saliendo elegido diputado. Fue un mandato muy corto, porque muy pronto hubo cambio de gobierno. Durante su breve ejercicio combatió tenazmente uno de tantos casos de corrupción, el caso de los “cupones ingleses”.
El muevo gobierno instauró una censura de prensa “dramática”, por lo cual la oposición en la que militaba Trelles era hostigada. Ante esta censura los principales periodistas madrileños de oposición publicaron un manifiesto denunciando los excesos cometidos por el gobierno en materia de censura de la prensa, en violación del derecho consignado en el artículo 2º de la constitución, y de los artículos 8º y 10º del Decreto-Ley de imprenta. La publicación donde aparecía este manifiesto fue cerrada y sus autores procesados y perseguidos.
Don Luis de Trelles sufrió una gran decepción al comprobar que sus ideales de justicia, libertad y legalidad eran despreciados, y se apartó de la política, dedicándose, casi exclusivamente a su profesión de abogado, ejerciendo su labor legalista entregándose a la defensa de pobres y perseguidos, y tal vez en sus reflexiones descubrir que hay otras causas por las que vale la pena luchar.
Pero Don Luis de Trelles concibe la política como un servicio y un ejercicio de vivir los principios de la fe. En aquellos años España estaba sometida a fuertes convulsiones y agitaciones sociales. Y ocurre que en Septiembre de 1868 tiene lugar en España la llamada “revolución gloriosa”, que emprendió una persecución y hostigamiento a la Iglesia Católica. Don Luis guarda un amargo regusto de la política, pero le puede la vocación de servicio y la entrega absoluta a un ideal, y sobre todo un compromiso espiritual plenamente asumido. El vive su fe, ahora y siempre, como una milicia, como una actuación de sus principios cristianos en todas las facetas de la vida; y así, impulsado por un compromiso espiritual, decide reiniciar su actividad en la vida pública
Ya en 1865 manifiesta su oposición al reconocimiento del recién nacido Estado Italiano. (1861-1870) que se forjó a expensas de los Estados Pontificios. En esta ocasión, Trelles levanta una auténtica cruzada en su provincia de Lugo en defensa de la libertad de la Iglesia Católica. Así, pues se implica en la política movido por las circunstancias y siempre con el propósito de luchar por la defensa de la Iglesia Católica y la defensa de los derechos de los ciudadanos. Y siempre encaminado por el faro que le guía: “si algún día me pierdo en el mar de la política, el ideal religioso será mi salvación”:
En estas circunstancias y cuando en España se suceden continuas revueltas y sucesivos cambios de gobierno, el partido Carlista presenta un programa en el que Trelles se siente identificado y lo asume, porque considera se ajusta a sus principios: “Un solo Dios en el Cielo; un solo culto en la tierra. En esta verdad irrefutable se funda la existencia religiosa y política de la nación española. […]Después de Dios, la Patria; después de nuestra religión, nuestro hogar, el amor a nuestros hijos, nuestros padres y nuestros ciudadanos… Y como resumen, una idea central: “España está resuelta a conservar a todo trance la Unidad Católica, símbolo de nuestras glorias, espíritu de nuestras leyes y bendito lazo de unión entre todos los españoles”. Trelles había declarado que nunca volverá a figurar en ningún partido político que no tenga por enseña la Religión Católica, Apostólica y Romana. En Diciembre de 1868 forma patre de los doce representantes designados para constituir la Asociación de Católicos, origen de la Junta de la Comunión Católico-Monárquica, de la que fue igualmente miembro que se ocupará de la defensa de los diputados carlistas procesados. En Abril del mismo año, acude a la decisiva reunión celebrada en Vevey (Suiza), con la presencia del propio Carlos VII como miembro nato de la Junta a título de delegado provincial por La Coruña y Santiago y también por Cáceres.
En 1871 resulta elegido como Diputado por el distrito de Vilademuls (Gerona) Y Don Luis se sienta en las Cortes. En el Congreso de los Diputados batalló por la causa de los Tradicionalistas con tan sinceras palabras que sus mismos adversarios le respetaban y aun miraban con benevolencia. Sus intervenciones fueron muy relevantes y mantuvo fuertes polémicas con sus rivales, hasta convertirse en una “vigorosa denuncia de la persecución religiosa del clero católico que azuzaba el gobierno revolucionario”.
Sus discursos brillantes y de gran valentía, desenmascaraban los engaños y coartadas del gobierno: “Sr. Presidente, la persecución del Ministerio Sacerdotal, erigido en sistema es contraria a la libertad que proclamáis, es la muerte de cualquier política porque hiere la conciencia en lo que tiene de más sagrado, en la fe y en las creencias religiosa. […]Es necesario ser sinceros, cuando se sienta un principio, es preciso aceptar las consecuencias en todo su desenvolvimiento. ¿Hay algo más grande y más bello que la libertad en todas sus manifestaciones? ¿No decís vosotros que la libertad en la prensa, en la tribuna, en todas partes es la espada de dos filos que cura las heridas que hace? Pues experimentémosla”…
En otro momento proclamaba: “Decía también su señoría que la escuela a la que pertenezco niega la razón, olvidando que la escuela católica a la que tengo la altísima honra de pertenecer, es la que ha reivindicado y conservado los fueros de la razón y de la libertad humana en todos los siglos, y a través de los tiempos de barbarie. Añadía su señoría, que no sabía donde encontraba yo el criterio de la razón humana. La razón humana la encuentro yo y la encuentran los que piensan como yo, en la razón Divina, en la fe”. (Dice el diario de Sesiones de las Cortes: “aplausos en las tribunas”)
La actividad del Siervo de Dios en las Cortes fue breve, porque la legislatura fue disuelta y muy pronto se entabló la contienda, en la que finalmente, el partido en que militaba Don Luis fue vencido y sus seguidores sufrieron persecución o huyeron de la represión. Pero Don Luis que no era hombre de guerra, pues él solo buscaba la paz, permaneció en su puesto y por el simple hecho de haber sido diputado en la Comunión Católica-Monárquica fue encarcelado por orden del Gobierno de aquel momento. Sufrió la persecución por causa de ser un político confesor de su fe, y asumió la prisión por causa de la justicia.
A partir de entonces el Siervo de Dios renunció definitivamente a la política, y en adelante dedicó todas sus energías a otra gran empresa espiritual: sus Fundaciones Eucarísticas, y en especial la obra por la que batalló hasta el final de su vida: LA ADORACIÓN NOCTURNA.
Su actuación en la política había surgido por un sentido de servicio y supo conjugar su vocación en ese campo con su gran vocación a la santidad. Había sido un político eminente y un orador celebrado que luchó reñidas y brillantes batallas en el Parlamento. Ahora, movido por una fuerza interior irresistible transformó el programa político en un programa religioso puro. Ahora ya contemplaba otro campo donde iba a batallar como buen soldado de Cristo. “Puestos los ojos en el autor de la fe y consumador de ella, JESÚS, lidiemos en su nombre y con su auxilio para establecer el reinado de de Jesús”. Y el Siervo de Dios se trasformó en un Confesor de su fe y un Fundador.
Subir>>>
|